de Natalia Spina
Ir, ir y perderme.
Volver, volver y no encontrarme.
Caminar sin dejar rastro
Volverse invisible a una misma.
Tener miedo a encontrarse.
Recorrer el cuerpo entero.
Rodar en los túneles oscuros
Mecerse para siempre sin pisar el suelo.
Brillar por donde te encandilas
y ser un hueco en los pantanos viejos
Bajar por donde todos bajan
Perderme cerca y perderme lejos.
Ser brisa cuando sopla el viento
y una gota en la lluvia de Noé;
Una nota en una orquesta
Un suspiro letal en el ahogo.
Un mineral entre la sal.
Un trazo horizontal en hojas rayadas.
Una mancha entre unos trapos sucios.
Un hilo en una sábana.
Un secreto más en los misterios olvidados
Vapor entre las nubes
Y caer...caer sin darme cuenta.
Espacio literario abierto para mujeres que disfrutan escribir. Entre ellas raramente se conocen. Provienen de muchos lugares y tienen realidades absolutamente diferentes. Se fueron sumando y formaron esta ronda.Une palabras, Natalia Spina.
Para participar enviá un mail a palabrasenronda@gmail.com Todas las imágenes están extraídas de la red INTERNET
miércoles, 22 de febrero de 2012
sábado, 18 de febrero de 2012
AZULINO y YO
de María Rivera
Homenaje a Juan Ramón Jiménez quien hizo de mí una apasionada por los animales. Comenzó diciendo: “Platero es peludo, suave y blando como si fuera de algodón.” Recordando sus palabras tiernas, hoy digo: Azulino y yo…
Azulino, suerte de personaje milagroso. De día en día mutaba su identidad: guardián de templo, melómano, curioso hasta el delirio, amante de escondrijos distante y cariñoso hasta el hartazgo, respetuoso, un ser esencialmente libre, más allá de las circunstancias exteriores, alma sin dueño.
Los antiguos egipcios adoraban a los gatos, no le daban siete vidas sino nueve, para ellos tenían nueve almas. Concuerdo con ello, no soy egipcia pero los venero. Amo intensamente a mi siamés y hemos establecido maravillosas normas mudas de amor e intercambio pasional. Azulino no tiene años, es atemporal.
Revisando nuestra historia personal, lo recuerdo cuando pequeñito corriendo entre los demás, persiguiendo algo imaginario o no, nunca supe que era, pero sí actuaba diferente, eso decidió su suerte. Al tomarlo en mis brazos por primera vez, sentí el placer único, deslizando mis manos por su sedosa piel.
Nada da una sensación más rara, más refinada que la vestidura tibia de un gato. Ese instante selló un pacto eterno: empezamos nuestro compartir.
En realidad yo quería cubrir ausencias, dolores. Oí tanto de su magia, magia gatuna…puse más que expectativas en esa máquina de ronronear.
Fueron años difíciles, épocas de perder, dura prueba a seguir intacta…las situaciones golpeaban implacables.
Sufría yo debatiéndome entre el asombro, la incredulidad y la fuerza.
Crecía el en esos vaivenes emocionales, vivía en igualdad, era feliz y desgraciado, pero fascinado en el más pequeño contacto, aunque fuera breve.
Viajábamos juntos, también en bicicleta, tuvo accidentes, enfermedades, recuperaciones, siempre enfrentándome con esa profundidad azul en sus ojos vigilantes, diciendo todo sin revelar nada. Hubo mudanza de casas y a pesar del dicho popular “los gatos aman a la casa más que al dueño”, rompía hasta esa regla, puesto que con solo unas horas de reconocimiento geográfico, hacía suyo el lugar acomodando sus hábitos higiénicos nunca perdidos, instalándose cerca de mí como su única eterna referencia.
En esa época dediqué mi tiempo a estudiar y trabajar, libros y papeles, iluminaba el lugar y ya estaba el estirado sobre todo, parecía que crecía, se sobredimensionaba en su intento de acaparar mi atención.
Interrumpíamos nuestras charlas muy tarde. Mis amaneceres eran los suyos, su sueño me regia por mi cansancio. Contemplábamos juntos lluvias y tormentas deleitándonos también al sol.
Así pasaba el tiempo, hasta que un día en que un dolor una pérdida quebró todo cuerpo y alma.
Cansada…no veía salida esta vez, sin fuerzas solo pedí morir. Pero fue ese día en exacto momento, que me guió con intensos roncos gritos guturales, hasta una canasta donde llevábamos provisiones para nuestros habituales weekends insistían rogaba, luego suavemente con un maullido nunca oído por mí, nunca expresado antes, era casi humano, imperativo y dulcemente me exigía el intento de partir.
Martes, no había sol, empezaba una fina llovizna que lo mantuvo indiferente. Debíamos irnos…ya en el auto vi las provisiones. ¿Cómo fue? ¿Un personaje oculto puso lo necesario? ¿Qué gnomo invisible condujo mi auto hasta la casa de siempre?, quién había encendido ese fuego de bienvenida…
Perdí noción del tiempo cronológico y geográfico, solo sé que atardecía, yo en mi cama, lluvia y fuego. De pronto ame abracé a él que miraba dulce y profundo, empecé a llorar gimiendo con un llanto de vidas vividas, ausencias recientes, heridas profundas.
Lloré no sé cuantos días.
Lentamente reacomodando mi respiración intenté recupéreme y,.. Vi, sentí, que esos siempre azules ojos en un claro mensaje me dijeron que no era un gato, si un príncipe encantado venido como mi ángel guardián para acompañarme y bajando el cierre de su abrigo de piel, tomó su brillante corona y de la mano juntos, emprendimos la vuelta a la felicidad, ese estado para el que fuimos creados, como en los cuentos…
Pero no es un cuento, es verdad. Azulino me asistió acompañándome varios días hasta que el dolor empezó a ceder, mirándolo, mirándonos fuertemente a los ojos, estrechándonos hasta unir mi respiración y su ronroneo, emprendimos el regreso… él impasible como siempre, con su elegante collar turquesa.
Yo creo saber quién fue el misterioso personaje que se hizo cargo de todo hasta ese momento. Ahora seguimos igual, él mi amado gato, yo su dueña pero además unidos por un secreto.
miércoles, 15 de febrero de 2012
"La que avisa no traiciona"
de Silvina Grimaldi Bonin
No te fíes de las hembras
con sonrisas carmesíes,
y sumisas… ¡No te fíes!
Mientras cizañas te siembran,
sus arañas de rubíes
con desdén y sin recato
tejerán hasta que líes
en un vaivén de arrebatos.
Te inventarán soles gratos
con dos faros de neón;
acallarán su león,
ronronearán como gatos,
y en tal derroche de piel
cegado por la pasión,
aún de noche, verás sol
bajo el broche de Luzbel.
Untarán tu pan con hiel
de su lengua almibarada,
pero en tu boca engañada
sabrá a mantequilla y miel;
y en copas de agua pasada
mezclada con tus desechos,
te harán beber de la nada
en tu reinado maltrecho.
Complacido y satisfecho,
te sentirás propietario
de tu propio carcelario,
sin voz, y el mismo derecho
que le asiste a un presidiario
antes de ser condenado
(frente al último misario)
a morir acribillado.
Nadie vede lo gozado
al tocar la faz del cielo...
aún si te queme en su fuego
un satanás disfrazado
de querube blanco y bueno,
bajo su manto munido
con embrujados anzuelos
y de una nube caído.
Pero al menos he cumplido
con la preclara misión
de advertirle a tu razón
mi tan noble cometido;
sabiendo, querido amigo,
que no oirá tu corazón
una sola alocución
de todas las que te digo…
porque por ley y castigo
no habrá una celda mejor
ni preso más encantado,
que el que de exceso ha pecado
por confiar en un amor.
Y si has pecado de exceso
tendrás más perdón por éso,
que por pecar de omisión.
Y aunque en las hembras creyeres
a pesar de sus engaños,
serán más bienes que daños
los que en tu barca te lleves;
pues si un día aciago y breve
con un malvado desliz,
la Fría Dama en un tris
trama en tu cuerpo su nido,
dirás que en paz has vivido,
y muerto …¡más que feliz!
martes, 14 de febrero de 2012
...
de Natalia Spina
El tiempo sopla los recuerdos que van y vienen según el viento que te depare el día.
El tiempo sopla los recuerdos que van y vienen según el viento que te depare el día.
lunes, 13 de febrero de 2012
Tu nostalgias, yo nostalgio
de Mario Benedetti
Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más dócil
ni más cauta
tan sólo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabés
cómo te pienso y te enumero
después de todo la nostalgia existe
aunque no lloremos en los andenes fantasmales
ni sobre las almohadas de candor
ni bajo el cielo opaco
yo nostalgio
tú nostalgias
y cómo me revienta que él nostalgie
tu rostro es la vanguardia
tal vez llega primero
porque lo pinto en las paredes
con trazos invisibles y seguros
no olvides que tu rostro
me mira como pueblo
sonríe y rabia y canta
como pueblo
y eso te da una lumbre
inapagable
ahora no tengo dudas
vas a llegar distinta y con señales
con nuevas
con hondura
con franqueza
sé que voy a quererte sin preguntas
sé que vas a quererme sin respuestas
(Mario Benedetti)
Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más dócil
ni más cauta
tan sólo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabés
cómo te pienso y te enumero
después de todo la nostalgia existe
aunque no lloremos en los andenes fantasmales
ni sobre las almohadas de candor
ni bajo el cielo opaco
yo nostalgio
tú nostalgias
y cómo me revienta que él nostalgie
tu rostro es la vanguardia
tal vez llega primero
porque lo pinto en las paredes
con trazos invisibles y seguros
no olvides que tu rostro
me mira como pueblo
sonríe y rabia y canta
como pueblo
y eso te da una lumbre
inapagable
ahora no tengo dudas
vas a llegar distinta y con señales
con nuevas
con hondura
con franqueza
sé que voy a quererte sin preguntas
sé que vas a quererme sin respuestas
(Mario Benedetti)
martes, 7 de febrero de 2012
MILONGA LÍRICA
De Silvina Grimaldi Bonin
Yo nací para versearte.
Que otra te espante la yeta,
que otra te tienda la cama,
que otra te planche el pijama
y te airee las chancletas;
que otra te tienda la cama,
que otra te planche el pijama
y te airee las chancletas;
que te dore las chuletas
y que te cosa el botón
mientras te lava el calzón,
zurciendo tus camisetas.
y que te cosa el botón
mientras te lava el calzón,
zurciendo tus camisetas.
Yo te trazo un corazón…
Yo nací pa´ser poeta.
Yo nací pa´ser poeta.
No sufro de mal de amores
ni celos tengo, confieso,
y aunque suene raro éso,
a cada cual sus labores:
ni celos tengo, confieso,
y aunque suene raro éso,
a cada cual sus labores:
para el perfume, las flores
y para el perro, los huesos.
Yo soy el ángel confeso
que te evoca cada noche
sin el mínimo reproche
y en un silencio total,
empañando hasta el cristal
con un volcán como broche.
que te evoca cada noche
sin el mínimo reproche
y en un silencio total,
empañando hasta el cristal
con un volcán como broche.
Del varón que me sostiene,
(el que el nido me calienta)
sospecho que no se tienta
con mis intensos vaivenes;
(el que el nido me calienta)
sospecho que no se tienta
con mis intensos vaivenes;
ni pienso que se entretiene
con mis rubios alaridos,
con mi lengua doble filo
ni con la hiel gusto a miel
de la que está hecha la piel
que envuelve mis pocos kilos.
con mis rubios alaridos,
con mi lengua doble filo
ni con la hiel gusto a miel
de la que está hecha la piel
que envuelve mis pocos kilos.
Me temo que no lo antojan
mis versos de cal y arena….
mis versos de cal y arena….
quizás lo haga una morena
doble pechuga o la roja
melena que al aire arroja
con donaire la vecina.
doble pechuga o la roja
melena que al aire arroja
con donaire la vecina.
Eso no apura mi inquina;
al contrario, lo fomento,
pues mata el aburrimiento
que esas musas lo alimenten,
y asperje en casa la ardiente
llamarada de otros vientos.
al contrario, lo fomento,
pues mata el aburrimiento
que esas musas lo alimenten,
y asperje en casa la ardiente
llamarada de otros vientos.
Y aún así, no me amedrento
pues nací pa´la poesía.
pues nací pa´la poesía.
Eso no quita que un día,
una mañana cualquiera
en una cualquier vereda
de alguna cualquier esquina,
una mañana cualquiera
en una cualquier vereda
de alguna cualquier esquina,
la vida, por accidente,
nos haga chocar de frente,
del revés o del derecho,
pecho a pecho, faz a faz,
y que pasemos sin más
de los dichos a los hechos.
nos haga chocar de frente,
del revés o del derecho,
pecho a pecho, faz a faz,
y que pasemos sin más
de los dichos a los hechos.
Y una vez o cien mil veces,
arriesguemos reemplazar
como dos locos de atar
tanto ruido por las nueces.
arriesguemos reemplazar
como dos locos de atar
tanto ruido por las nueces.
Que el destino se enrevese,
que las reglas se distraigan;
que las fórmulas se caigan
con un rugido de mar
y a fuer de tanto sonar,
que los ríos… agua traigan.
que las reglas se distraigan;
que las fórmulas se caigan
con un rugido de mar
y a fuer de tanto sonar,
que los ríos… agua traigan.
¿Y si no fuera a chocarte?
¿Y si nunca sucediera?
¿Y si nunca sucediera?
Y si nunca sucediera,
viviré para versearte…
viviré para versearte…
Y espero que en el postrer
derrotero en que has de ver
la hora cruel donde la Parca
te imponga su helada marca
derrotero en que has de ver
la hora cruel donde la Parca
te imponga su helada marca
me recuerdes aunque sea
en un verso, en un poema
de todos los que te he escrito;
en un verso, en un poema
de todos los que te he escrito;
mientras otra, dando un grito,
te improvise una elegía,
te llore llantos de amor
y arroje la última flor
sobre tu lápida fría.
te llore llantos de amor
y arroje la última flor
sobre tu lápida fría.
Que otra se tome la sopa
de tu copa de miserias,
yo te abraso las arterias
por debajo de la ropa,
de tu copa de miserias,
yo te abraso las arterias
por debajo de la ropa,
con la paz con que la gota
la infrangible roca horada,
voy lidiando esta cruzada
cual mesalina discreta
la infrangible roca horada,
voy lidiando esta cruzada
cual mesalina discreta
y así, furtiva y secreta,
yo te toco sin tocarte…
yo te toco sin tocarte…
Yo nací para versearte.
Yo nací pa´ser poeta.
__________________________
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sábado, 4 de febrero de 2012
PRIMERA CURVA
de Carolina Astegiano
Alterar una señal de tránsito es delito. Pero mayor delito es no ubicarla donde corresponde.
Eso le pasaba a Adela. No encontraba en su ruta una lastimera señal que seguir. Que respetar. Que transgredir.
Lo mismo le daba girar a la izquierda que girar a la derecha, ir a mano o a contramano. Lo mismo daba.
Generalmente sus decisiones no afectaban de raíz a nadie, ni siquiera a ella misma, que venía transitando ese camino hacía años y no había modificado de plano absolutamente nada.
Seguía sola, en el mismo trabajo, en la misma casa, todo igual.
Adela, después de destruir su último celular, creyó al principio que se volvería loca sin saber el tiempo por el cual estaba transitando.
Pero también recordó, casi con felicidad, que ese día, justo ese día (y por eso el sol la había despertado, y por eso su furia de no haber podido seguir durmiendo, y por eso el destrozo dantesco, y por eso estas reflexiones absolutamente innecesarias y lejanas de toda lógica) empezaban sus quince días de vacaciones.
Sin plan alguno, se dispuso a no disponerse a nada. La heladera: bien aprovisionada, el televisor: una “melange” de basura con intelectualidad (que daba como resultado más basura), la casa: ordenadamente desordenada.
Suele pasar, sin embargo, que –a falta de plan personal- el destino nos presente circunstancias que nos obliguen a tomar decisiones.
De repente, el sonido estridente de una sirena puede convertirse en una circunstancia.
Adela no se sintió aludida.
El destino insistió.
La sirena volvió a sonar, esta vez sin detenerse, cada vez más cerca.
Adela esta vez escuchó, pero siguió sin darse por aludida.
La sirena, ensordecedora –que es la única manera que tiene el destino de llamar- se dejó de dar vueltas y la llamó directamente. Se detuvo frente a su casa.
Adela tuvo que levantarse –supongamos que estuviera en alguna posición de la cual tuviera que levantarse- y fue como quien no quiere la cosa, a ver de qué se trataba.
Supo instantáneamente que su vida daría un vuelco a partir de ese momento. Era hora de girar a la derecha.
jueves, 2 de febrero de 2012
Consigna "sobrerruedas"
Esta vez nos toca tomar como desafío, la temática propia de un buen concurso literario. Es como cuando uno estudia inglés y te empiezan a preparar ejercitándote con los examenes anteriores de Oxford o Cambridge. Juguemos a lo grande. Se trata de escribir un relato (vamos nosotras que tenemos poetizas a incluir también su género), que tenga relación con un viaje en "algo que tenga ruedas". Y ahora, empecemos el año, con entusiasmo, proponiéndonos escribir más y desarrollando en serio ese talento que nos brota por los dedos. Sì? A escribir se ha dicho!
martes, 31 de enero de 2012
DIARIO DE RUTA (Mal señalizada)
de Carolina Astegiano
Adela se despertó perezosamente al sentir el febril abrazo que ingresaba por la ventana mal abierta que daba al este, al puto este.
Con los ojos cerrados y legañosos, se levantó de la cama a tientas, intentó ponerse las pantuflas de invierno –intento que desestimó al segundo-, y, tropezando, llegó a la persiana. Entre maldiciones, cerró la ventana, corrió la cortina y, tropezando de nuevo, regresó al lecho desprolijamente ardiente.
Se abrazó a la almohada como si hubiera sido un náufrago a expensas de un triste madero en el océano.
Ese abrazo le pareció abrasador y se desembarazó de él (si nos referimos al abrazo) o de ella (si nos referimos a la almohada) como suele hacerse del amante luego del efusivo orgasmo.
Boca arriba: demasiado espacio, boca abajo: excesiva falta de aire, de costado: dolor de espalda.
Todo el territorio ya había sido conquistado, excepto… el lado opuesto a la cabecera. Con esperanzas renovadas, volvió a enamorarse de su almohada, la abrazó y se la llevó con ella al “bendito lado de los pies”.
Sentir nuevamente la frescura en la espalda fue una sensación sin igual. El cuerpo volvió a la relajación. La respiración se hizo más suave. Cada miembro de su cuerpo halló nuevamente su lugar y posición pro-natura.
La calma llegó de nuevo… Volvía la respiración pausada y calmosa y serena y templada y quieta y reposada…
La cachetada del despertador con la musiquita (tan amada al principio, por eso la había elegido como despertador, y tan odiada ahora) hizo que Adela perdiera definitivamente la posibilidad de conciliar el sueño.
Con los ojos completamente abiertos y con la sangre derramada en ellos, se levantó, agarró el celular, que no paraba de sonar, a almohadonazos; le dio tantos golpes que el último ya no era necesario, pero por seguridad, se lo dio lo mismo.
Habiendo terminado con el celular, siguió desplumando la almohada contra la pared, mientras la miraba enflaquecer, perdiendo el volumen acogedor que hizo que ella se enamorara.
Con la habitación llena de plumas de ganso por todos lados, y de celulares rotos, siguió descargando su furia sobre la cama caliente, saltando como si se tratara de un cumpleaños infantil.
Bañada en gotas de sudor, Adela se sentó a mirar el escenario. Cuando volvió en sí, comprobó casi con desesperación lo que había hecho.
Cayó en la cuenta de que, rompiendo su celular, rompía la poca noción del tiempo que le quedaba dentro de su casa: todos los demás relojes estaban sin pila.
martes, 17 de enero de 2012
ROMANCES furiosos
de Silvina Grimaldi Bonin
¡Qué lento transcurre el tiempo!
cuando mis faros no encuentran
señales de que vivís,
o un rastro de que estás cerca…
Es una oruga cansada,
es un buzón sin respuesta,
es un tren bajo la lluvia
desparramando tristeza.
Y de pronto, al ver tu luz
asomarse entre la niebla,
las agujas se alborotan,
los relojes se contentan
y el sol se asoma por casa
y la bendice de fiesta,
devolviéndome los bríos
y compensando mi espera.
¡Pero la fiesta es tan corta!
que termina cuando empieza,
sin importarle el envión
que yo tomé en la carrera.
¡Y me frenás tan de golpe!
que dejo marca en la tierra,
olor a caucho quemado
y bien lisitas las ruedas.
¡Carajo! qué poco dura
la mermelada, si es buena,
y el pan con miel en la boca,
si le mezclaron almendras..
El caso es que mientras yo
firmo una lista de quejas,
mientras reboto en el techo
y hago surco en la vereda,
corto clavos, gasto dientes,
piso justo donde quema,
y voy llenando los baldes
con lagrimitas y penas,
vos invertís la energía
rindiendo culto a la siesta
o picoteando en jardines
sin distinguir flor de hiedra.
Y en esa paz que te embarga,
tu piel no siente mis guerras,
no ven tus ojos mis nubes,
no adivinan mis tormentas,
no advierten mi calentura,
ni suponen mis rabietas;
y de mis cables pelados
tus censores ni se enteran.
Recuerdo que me dijiste
con voz inflexible y cierta,
que ¨nunca me acostumbrara¨
al solaz de tu presencia,
y que no era conveniente
ajustarse a una promesa,
por ¨si ocurriera algún día
que te alejaras sin vuelta…¨
Así, que haciéndote caso
¡por tan noble sugerencia!
y en virtud de que a luz vista,
muchas opciones no deja,
procedo a notificarte
que a partir de este poema
voy a tratar - Dios me ayude... -
de acostumbrarme a tu ausencia.
(Cuando no quedan recursos
y se agotó la paciencia,
¿existirá otro remedio
que una patada bien puesta…?)
¡Carajo! qué poco dura
la mermelada, si es buena,
y el pan con miel en la boca,
si le mezclaron almendras…
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EXPTE.4993996/2012- D.N.D.A.Arg.
TUITOS (¡ TUITOS! ) LOS DERECHOS RESERVADOS ©
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