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miércoles, 13 de junio de 2012

Cosigna "Inquilino"





Esta vez, la propuesta es escribir algo que nos inspire esta palabra.




Es un buen lugar para desarrollar la CURIOSIDAD, como elemento.

 "INQUILINO", es según el diccionario:


1-Persona que alquila una vivienda o parte de ella para habitarla.

2 Organismo animal o vegetal que vive sobre otro del que no se nutre y a quien no perjudica.

¿Cuáles son las palabras, los sustantivos, los verbos, los adjetivos que te nacen al pensar en "inquilinos"?

Es también una buena posibilidad para dar espacio a un poco de HUMOR, no?

 Pero quizás el inquilino se trate esta vez, de "alguien que habita permanentemente un espacio sin ser dueño de él".

Siempre se tiene un inquilino cerca. Afuera, o adentro.  Mucha suerte !



Nati

viernes, 8 de junio de 2012

"El reencuentro".

De Natalia Spina


Y me quedé sin palabras, yo, la musa elocuente. La que al silencio tapaba tan de manera insolente.

Ya mis puntos suspensivos, terminaron en aparte.

Ya mis comas y mis guiones, no aclararán el futuro. Ya no hay más explicaciones.



Parece que hubo una vez, algo que nunca se hubo.



miércoles, 30 de mayo de 2012

Ambar

 De María Soledad Ranzuglia



Llovía. La consulta estaba prevista para las cinco y diez, pensó que no llegaría…
Un hombre alto y esbelto la recibió amablemente, invitándola a tomar asiento; le resultó extraña la familiaridad. Hubo un silencio que le permitió a ella acomodarse, mientras alisaba su pollera con la mano, que aún suponía húmeda de tanta lluvia por años sin cobijo.
-La escucho, dijo él suavemente.
-Verá, no sé por dónde comenzar…  Son tantas las cosas que me pasan, que vivo ahogada, cansada, impotente y también llena de culpas… Sí, le voy a hablar primero de uno de mis hijos, con el cual urge una solución, ya que …
-Ya tengo su solución, dijo él, casi interrumpiéndola.
Ella lo miró fijo y sin darse cuenta, algo se relajó en su cuerpo como augurando haber sido vista en verdad. A pesar de ello, inquirió al hombre con una pregunta  casi desquiciada:
-¿Usted me está tomando el pelo? a mí que me costó tanto llegar en un día así y sin saber nada de mí, dice que ¡sabe lo que pasa!
-Señora, usted no ve nada claro. Las consecuencias de ello, se derivan en todas las emociones nocivas que trae dentro; su modo de ver es defectuoso y esa es su única responsabilidad: recobrar su Visión es la  manera de sanar completamente… dígame, ¿cuál fue la última vez que estuvo bien?
- … No sé, tengo sí buenos momentos, pero… no son permanentes, hago muchas cosas para estar bien… yoga, rezo casi a diario, pido luz para tanto desastre que veo, pero no mejoran las cosas.
-¿Qué cosas?
-Bueno, las que veo… sí, casi todo lo que miro me duele o me da bronca, nunca tengo Paz.
- ¿Y usted qué busca?, dijo él.
-Que se solucione todo lo que veo, porque a decir verdad, no he hecho más que adaptarme a la locura… y siento como un calvario dentro.
Él miró de pronto el paisaje que asomaba por la ventana derecha, respiró profundo, se puso de pié dándole la espalda por un instante…
Tomó de su biblioteca una pequeña hoja de color ámbar, escrita con tinta china en cursiva y se la dio.
Ella con su pequeña mano la tomó; palpitante, sin decir una palabra, la sujetó sobre el escritorio aguardando…
-Lea en silencio, por favor.
Así lo hizo… Su cara de mujer seria comenzó a distenderse, una sonrisa de niña floreció en sus ojos, de tanto acierto… Ahora reía a carcajadas, sin parar… De pronto, se le hizo tan claro.   
Cuando él la despedía en la puerta, justo yo pasaba caminando por el lugar… Vi una mujer muy feliz y pensé…“Habrá sido un encuentro de Amor”.
Me detuve en la esquina para verlos, él le dio la mano también sonriendo; ella cruzó la calle y una leve brisa dejó volar un papel color ámbar, con unas letras en tinta china o algo así… Pasa este auto y cruzo; la hoja quedó sobre el asfalto en un charco de agua, está mojada y no logro leer…
Me pregunto por ella… ¿cómo es que no se detuvo?  Seguramente, sus palabras las lleva dentro, sino ¿por qué no lo sujetaría…?
Ha salido el Sol.

si querès saber un poco más de Soledad...

viernes, 25 de mayo de 2012

La sonrisa de mamá




De Lilian Biscayart Melo

Cuando nací, tercer bebé, segundo sobreviviente, nadie reconoció ningún parecido conmigo. No era más que un bebé violáceo que no conseguía respirar, mi madre en grave estado era atendida por el médico que me dejó en manos de una tía soltera con el fin de darme chirlos, hasta que comenzara a berrear con fuerza y asegurar así mi respiración. ¡Pobre tía Lola pegar a un bebé recién nacido! lloraba ella más de lo que debía llorar yo.


Salimos airosas del trance mamá agotada, mi tía desmayada y yo berreando.

Las primeras visitas de la familia no me dejaron muy bien parada, la tía que sería con los años el ser más amado por mí, dijo: ¡Ñata pero que chica más fea! Nadie se acordó del abuelo o pariente con el me encontraran semejanza. Luego con los años, mi comportamiento tampoco dio lugar a comparaciones, salvo mi abuela materna que me acusaba de escaparme a la siesta y subirme a los árboles al igual que mamá.


A los 8 años una enfermedad me tuvo varios meses en cama. ¡Feliz idea de mamá!

Mandarme a Corrientes, Justo coincidían las vacaciones de julio y el regreso de uno de mis tíos, ¡me sentí muy importante! El barco, el ferry, mi sensación de sentirme en la sabana africana, ¡el tren toda una aventura!



Durante esa larga temporada que pasé lejos de mis padres, descubrí El Paraíso Perdido.

La casa no tenía un nombre era simplemente La casa de las Quincozes

Tan solo 8 años, la libertad, el mundo a descubrir, los jardines de mamá, los estanques, revolcarme en las montañas de aserrín en la olería. Volviendo con las alforzas de las enaguas pesadas de la roja madera,



Los árboles aún lucían las orquídeas de mamá. Jazmines y rosas en el jardín cerrado el carmen que perfumaba los dormitorios.



Todavía nadie reclamaba ningún parecido, siempre en estas ocasiones se recurría al “se parece a la familia del padre”.

Mis tías abuelas tampoco reclamaban nada, habían sido siempre las mas lindas, hijas de vascos esas mujeres de bella piel, muy altas rubias o morochas pero muy lindas, demasiado de avanzada, para la época y la zona, no se daban cuenta de que yo soñaba ya, me identificaba con ellas.



A finales de año, el regreso a Buenos Aires adiós a los platitos de crema oliendo a canela y azúcar que abuela alineaba sobre el rosado mármol de la alacena. En el primer estante los jarros de leche recién ordeñada tibia.

Tenía tantas virtudes saludables, pero ¡qué asco! Esa leche tibia espumosa que se transparentaba en el vidrio de los altos jarros, ¡qué tortura! Niñita de ciudad no entendía que la leche no la traía La Martona sino Francisca una negra graciosa en el menear de sus caderas, que arrollaba las mangas de su blusa hasta el codo cuando ordeñaba, cuan do lavaba en la pileta, la piel le brillaba como seda o eso creía yo, ¡parecía tan poderosa cuando golpeaba con la palmeta la ropa! Debía ser una de las pocas personas que respe taba, después de mi madrina Nélida, quien llegaba sacudiendo la fusta contra sus pantalones cuando volvía de la olería, la fábrica de ladrillos que quedaba a buena distancia de la casa, Nélida llamaba a su fusta, el comisario, vanos esfuerzos para darme miedo.



¡Cuánto los amé! Ambrosia, los peoncitos que se criaban sin madre a la buena de Dios y de la casa. No había Pombero ni remolinos que me detuvieran al mediodía, estropeando la siesta de la abuela. Lilú! Lilú ¡! ¡Por donde anda esa gurisita! ¡Por Dios igual a la madre!

Como un escuerzo colgaban mis patas flacas, descalza, en enagua desde la horqueta de algún árbol Lilú! Lilú. Gritaba mi abuela, mientras yo me reía en silencio



Con los años cada vez me sentí mas cercana, mi pertenencia a ese mundo de mujeres fuertes que componían, mi familia materna.



La idea de la tía que era oradora de barricada del PC me deslumbraba, que dejaban sus maridos, me deliraba, ningún hombre se atrevió a desafiarlas, ni siquiera mi padre que era muy dominante, a sus enojos mi madre o sus hermanas contestaban con una carca jada. Pasando del reto a la pura chanza.



Pienso en mis hijas ahora y las veo de la misma casta, seguras, independientes. Como el

Urunday decía mi abuelo.





Los años me fueron despidiendo de Corrientes, muchas veces intenté volver pero fui cobarde, tuve miedo que nada de eso fuera verdad, ni el estanque, ni el pombero, ni los paraísos enormes que cobijaban la siesta, nada podría ser mas cierto que mi memoria.



Ahora son mis hijas las que descubren las semejanzas, ¡que parecida a tu madre! No por halago sino por las manías, el té de las madrugadas, la robe de chambre y diría yo el pensamiento tan libre de mi madre.



¿Será cierto? ¿Tanto? Por suerte no tomo Nestum ni como pollo con manzanas casi todos los días, directamente salto las comidas o las cambio de tiempo, ¿será cierto? digo dudosa.



Hasta encontrar cotidiano e irrepetible, en mis noches de libros e insomnios, sobre la mesa de luz un vaso y… ¡La sonrisa de mamá!





En el soleado y frío otoño de Cruz Chica

Mayo 20 del 2l12

jueves, 17 de mayo de 2012

El SÍNDROME DEL MIEMBRO FANTASMA



De Silvina Grimaldi Bonin





Vos no estás. Ya no estás, y sin embargo,
tengo plena convicción de que te toco,
(no te miento) me parece que te toco
a pesar de lo real de este letargo.

No es un acto de cordura, me hago cargo,
y declaro en este verso medio loco,
que no estás, que ya no estás, y sin embargo,
yo te busco entre las sombras y te toco…

Interpreto que será porque no puedo
aceptar que me dejaste, que te fuiste
sin siquiera confesar que me quisiste
o gritándome que no; y en este enredo

de ignorancia y confusión no encuentro un poco
de consuelo que me endulce el trago amargo
porque sé que ya no estás… y sin embargo…
yo te busco entre las sombras, y te toco.







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miércoles, 16 de mayo de 2012

Palabras Reen


De Flavia Stremel
Nuestro encuentro fue luz para los dos. Un par de almas que se enfrentan con la mirada y se reconocen en la multitud. Dios sabe que luchamos por no acercarnos, pero el destino lo impidió. Fue un encontronazo, un choque de planetas: inevitable, majestuoso, incandescente que nos hizo pensar sólo en el presente, sin medir consecuencias. No importaba el paso del tiempo. Siempre éramos los mismos: las mismas ansias, la misma explosión.

El desencuentro fue rápido (¿o fue un desencuentro en cuotas y yo sólo sentí el último pago?) Digamos "un final con puntos suspensivos..." sin adioses, sin abrazos ni besos de despedidas. ¿Será este reencuentro una despedida tardía para rellenar después de los tres puntos y escribir el punto final?

No, no te alejes pensando que te haré reproches o te agobiaré con preguntas. Tampoco vos preguntes ni recrimines. Para qué ahora saber los motivos. Para qué ahora conocer por qué no nos buscamos, cuando antes los encuentros eran fáciles, requeridos, deseados... no importaba el tiempo. No importaban los demás. Sólo nuestras ganas. Nuestra necesidad del otro. Vos sabías que yo siempre estaba esperándote. Yo sabía que vos siempre estabas buscándome. Para qué preguntar ahora:"¿me extrañaste?, ¿pensaste en mi? ¿Me necesitaste tanto que ahogaste mi nombre contra la almohada como hice yo?" No tiene sentido mirar hacia atrás. Demasiado tiempo. Imposible recuperarlo sin lastimarnos.

Debo advertirte: no soy la misma (como seguramente vos no serás el mismo). Mi cuerpo y mi alma han madurado. ¿Reaccionarán como antes cuando te encuentren? Mi ritmo cardíaco ¿volverá a acelerarse sólo con tu presencia? Mi respiración, ¿volverá a entrecortarse con tu mirada? ¿Volverá el rubor a mis mejillas? ¿Los escalofríos en la piel? ¿Volverá a padecer mi cuerpo bajo tus caricias? ¿Encajaré como antes en tus abrazos? ¿Podremos fundirnos como antes en un beso eterno? ¿Podremos hablarnos, como antes, sin palabras? ¿Se dilataran tus pupilas frente a mí? ¿Se erizará tu piel bajo mis caricias? ¿Se tensarán tus músculos con mis susurros? ¿Dejará de existir el tiempo en este reencuentro como se diluía en los encuentros, como se detuvo en el desencuentro?

¡Cuántas dudas! ¡Bastarían dos minutos frente a frente para evacuarlas!!

Mejor no.

Mejor dejá.

Mi espíritu de supervivencia es más fuerte que mi curiosidad

martes, 15 de mayo de 2012

POEMA PARA TU ALMA...



I

Porque no estaba prohibido,
yo abusé de las palabras,
agradeciéndole a Dios
la herramienta que me daba.

(Cuando el destino te niega
de plano las otras armas,
nada mejor que diez dedos
¨versorragiando¨* a sus anchas…)


II

Y por llegar a tu orilla
logré soltar las amarras,
¡en mi vida había nadado
en mares de olas tan altas…!

A mi vieja por testigo,
llamaría, si escucharas...
para decir que de chica
me ahogaba en un vaso de agua.


III

Y así fue… que fui a tu puerto
desafiando las distancias
y con la misma entereza
con la que Ulises fue a Itaca.

Homero no exageró
en ninguna de esas páginas…
hay amores que te inyectan
coraje, energía, ¡ alas !


IV

En fin, como te decía,
yo abusé de las palabras,
y en ese uso y abuso,
nadie me puso una traba.

Ni el mundo, por no enterarse,
ni vos, por pura desgana.
(Nadie sale a frenar olas
si no azotan su comarca...)


V

PERO el precio por gastar
este recurso a mansalva,
fue comprender que: no es bueno
confundir letras con balas,

que no he encontrado las justas
para tumbarte las vallas,
y aunque ¨infinītus¨ porfié…
no fui capaz de inventarlas.


VI

Que la poesía es apenas
el eco de una guitarra,
que si no tiene las cuerdas
ni la madera…¡se apaga!

Que no he encontrado el soneto
ni la décima bizarra,
que de mi pluma naciera,
para romper tu coraza.


VII

Que tu laurel, que tu premio,
¡que esa magnífica palma!
deben estar destinados
al buen hacer de otra dama.

Que ella quizás no combine
media frase sin pifiarla,
pero te encuentre la vuelta...
y vos le entregues el alma.


VIII

(Por lo que… dando ya término
a este romance con máculas)
quería manifestarte,
por si alguna vez dudaras

¡que no existe otro tesoro!
más precioso que tu alma.
Y que si otra consigue
distinción de tal escala,

¡la obligues! (serenamente…)
con sangre y vida a cuidarla,
y a darle el valor que tiene
-so pena- de arrebatársela.

IX

Y que si acaso ésto ocurre,
(Dios no apruebe tal desgracia…) =)
me avises a mí en el acto,
¡para QUE VUELVA A LA CARGA!




Es una lástima, che...

que habiendo tantas palabras,

yo no haya dado en las justas


para llegar a tu alma...



SIL



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viernes, 11 de mayo de 2012

Una vez más


de Natalia Spina


Explotan estridentes sobre los pisos de polvo, los chorros plateados de la lluvia de hoy. Furiosos, desolados, vengativos, inmaduros. El techo es más que nunca de dos aguas. Las tejas rotas se abren más, quiebran al resto. Se esconden los pájaros, las arañas y murciélagos. Quedan enfrentados en la escena, sólo la lluvia y el suelo.

La tierra, tiesa, no tiene escape. Ha habido mucha sequía, no es fácil que el agua la traspase.

La lluvia, indignada, con puño cerrado, golpetea y, en vano, se amontona haciendo charcos.

El peso del agua insiste. El charco al no penetrar, se ensancha. La tierra resiste el duelo.

–¡Te fuiste a otros campos, hace mucho tiempo!-grita la tierra- No importa si fue el sol o el viento. Los brotes que engendraba, se han quemado. Me he vuelto escama. Solo soy arrugas. Polvo de raíces me ha quedado, tirado sobre las piedras, ensuciando el monte, y ¡vos querés volver a despertar mi aroma! Alguna vez… ¿te has evaporado? ¿Te has convertido en hielo????

La cortina de agua, rompe en llanto. Aúlla a chorros. Salpica. Pero no llega. No puede. No debe. De momento, toca algo. Una herida mortal. Un surco. Una arteria gris, amputada.

Puede empezar de nuevo.

Los truenos lo acompañan, un rayo lo introduce.

La tierra, invadida, se estremece.

El brazo del agua, en llovizna, acaricia la grieta.

Y ella, cierra los ojos.  Adentro, no al ras. Sólo adentro. Donde no sabe por qué sigue viva.

La humedad avanza despacito.

Recorre canales, eriza raíces, penetra los huecos.

-Aunque sea sólo un día…-se ruega a sí misma.

Y se deja, se deja y se deja; convertir en barro… nuevamente.

miércoles, 9 de mayo de 2012

HERMANAS EN LA DESGRACIA






De Silvina Grimaldi Bonin


I


Nada hay más irracional


que una fémina celosa,


ni una nube procelosa,


ni el más crudo temporal.


Porque los celos son sal


sobre una herida sangrante,


que va empeorando el talante


cuanto más terreno apura,


doliendo mientras supura,


sin amainar un instante.



II


Yo declaro con certeza


y sin reparos, que aquí:


¨Ninguno alega por sí,


ni modera la cabeza


cuando algún celo le empieza


a taladrar el cerebro¨,


y aunque algunos (como Pedro)


lo puedan negar tres veces,


muy pronto sabrán con creces


que nadie enfrena ese medro.



III


¡Hondo el pesar que me agravia…!


oficiando de voyeur


y protestando por ver


cómo zafo de la rabia.


¿Y vos? Fresquito y en Babia,


puesto a cazar mariposas


con rubias aparatosas,


¡haciendo el galán y el pavo!


sin medir el menoscabo


que me causan esas cosas.


IV


En fin, es más de lo mismo,


pero no menos tortuoso,


porque el mal, cuando es añoso,


va agigantando su abismo.


Y en mi amor no hay egoísmo


pero hay celos desbocados,


ya que el peor de mis pecados


no es ¨no haber sido feliz¨…


¡Es dejar que ella en un tris


te coma en cuatro bocados!


V


Sin embargo a esa chirusa…


no he apuntado mi fusil,


ni disparado un misíl


justo al medio de la trusa.


Y aunque ésto te suene a excusa,


patraña o vil cobardía,


me mueve una simpatía


extraña hacia su persona,


porque está en la misma lona


que quién firma esta herejía.



VI


Y colijo que es ¨gauchita¨,


sufre CASI como yo,


y si ACASO te ama, no


debo juzgarla en su cuita.


Seguramente la irrita


verte con otra flirteando,


y andará necesitando


de una hermana que la escuche


y el piso no le serruche


por andarte disputando.



VII


Y quizás… ¿? también te adora…


(¡NO COMO YO, por supuesto!)


pero puesto en claro ésto,


digamos que a esa señora


y a mí, nos dará la hora


de compartir un diván


terapéutico al que van


las mujeres cuyo nombre


se despeña tras de un hombre


que da piedra en vez de pan.



VIII


¿Y el trofeo por quererte?


También lo compartiremos,


de plata y oro : DOS REMOS,


en mérito a padecerte.


Y desde aquí hasta la muerte,


(dos rubias con pertinacia)


nos unirá la desgracia;


será bandera, hermandad,


buen símbolo de amistad


y loable verbigracia.



IX


Y a la Derecha del Padre,


nos sentaremos un día,


para escribirte poesía,


celándote con desmadre,


aunque al propio Dios taladre


la paciencia si le insisten


que amores así se visten


sólo con mantas virtuosas,


pues las que nacen celosas


¡ni cuando mueren! desisten.



X


Nada hay más irracional


que una fémina celosa,


ni una nube procelosa,

ni el más crudo temporal...



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sábado, 5 de mayo de 2012

MIRADA DE NIÑA, SENTIMIENTOS DE ADULTA


De Verónica Nicotra


Transcurría una etapa de mucha incertidumbre, de ver como llegaban momentos que nos daban un boleto hacia el ser más maduro, al de los yo soy más grande, el de los yo tengo que hacer…

Transcurría una etapa donde crecía con libertades limitadas, ya que estaba sola a cargo de una responsabilidad que no debía tener, eran momentos de estar acompañados, guiados, protegidos si se quiere… pero no, todo sucedía muy rápido, a pasos acelerados y con toda la presión de que todo estuviese en orden, bien, el tema de no defraudar a los que habían puesto en su confianza lo que quedaba y que debía estar protegido y no era precisamente ella…

Transcurría una etapa en la que una debía disfrutar, pero se sumaba el debo hacer o estar por que sino…

No podía caminar errada, debía sostener noches largas, días difíciles, responsabilidades no merecidas todavía…

Transcurrían esos momentos llenos de personas ajenas a tu vida, pero que estaban muy dentro de ella, ya que compartían cada instante, tapando los faltantes, esperando la llegada, para que sus caras fueran de satisfacción más no de desaprobación, era la cuota para poder seguir adelante… eran los ojos expectantes que esperaban la aprobación de esa adulta niña, que sola a su manera fue moldeándose…

Transcurrían esos días en los que ya no quería ser tan adulta, solo ser una niña sin dar exámenes diarios, sin estar esperando esa mirada de todo está bien… de esconder sentimientos que dentro suyo crecían sin poder ser expresados, ni contados, solo guardados, que con el solo hecho de imaginarse expresarlos comprimía su pecho, esas confrontaciones del quiero y el no debo.









Taller con CRISTINA LOZA