Espacio literario abierto para mujeres que disfrutan escribir. Entre ellas raramente se conocen. Provienen de muchos lugares y tienen realidades absolutamente diferentes. Se fueron sumando y formaron esta ronda.Une palabras, Natalia Spina.
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viernes, 25 de mayo de 2012
La sonrisa de mamá
De Lilian Biscayart Melo
Cuando nací, tercer bebé, segundo sobreviviente, nadie reconoció ningún parecido conmigo. No era más que un bebé violáceo que no conseguía respirar, mi madre en grave estado era atendida por el médico que me dejó en manos de una tía soltera con el fin de darme chirlos, hasta que comenzara a berrear con fuerza y asegurar así mi respiración. ¡Pobre tía Lola pegar a un bebé recién nacido! lloraba ella más de lo que debía llorar yo.
Salimos airosas del trance mamá agotada, mi tía desmayada y yo berreando.
Las primeras visitas de la familia no me dejaron muy bien parada, la tía que sería con los años el ser más amado por mí, dijo: ¡Ñata pero que chica más fea! Nadie se acordó del abuelo o pariente con el me encontraran semejanza. Luego con los años, mi comportamiento tampoco dio lugar a comparaciones, salvo mi abuela materna que me acusaba de escaparme a la siesta y subirme a los árboles al igual que mamá.
A los 8 años una enfermedad me tuvo varios meses en cama. ¡Feliz idea de mamá!
Mandarme a Corrientes, Justo coincidían las vacaciones de julio y el regreso de uno de mis tíos, ¡me sentí muy importante! El barco, el ferry, mi sensación de sentirme en la sabana africana, ¡el tren toda una aventura!
Durante esa larga temporada que pasé lejos de mis padres, descubrí El Paraíso Perdido.
La casa no tenía un nombre era simplemente La casa de las Quincozes
Tan solo 8 años, la libertad, el mundo a descubrir, los jardines de mamá, los estanques, revolcarme en las montañas de aserrín en la olería. Volviendo con las alforzas de las enaguas pesadas de la roja madera,
Los árboles aún lucían las orquídeas de mamá. Jazmines y rosas en el jardín cerrado el carmen que perfumaba los dormitorios.
Todavía nadie reclamaba ningún parecido, siempre en estas ocasiones se recurría al “se parece a la familia del padre”.
Mis tías abuelas tampoco reclamaban nada, habían sido siempre las mas lindas, hijas de vascos esas mujeres de bella piel, muy altas rubias o morochas pero muy lindas, demasiado de avanzada, para la época y la zona, no se daban cuenta de que yo soñaba ya, me identificaba con ellas.
A finales de año, el regreso a Buenos Aires adiós a los platitos de crema oliendo a canela y azúcar que abuela alineaba sobre el rosado mármol de la alacena. En el primer estante los jarros de leche recién ordeñada tibia.
Tenía tantas virtudes saludables, pero ¡qué asco! Esa leche tibia espumosa que se transparentaba en el vidrio de los altos jarros, ¡qué tortura! Niñita de ciudad no entendía que la leche no la traía La Martona sino Francisca una negra graciosa en el menear de sus caderas, que arrollaba las mangas de su blusa hasta el codo cuando ordeñaba, cuan do lavaba en la pileta, la piel le brillaba como seda o eso creía yo, ¡parecía tan poderosa cuando golpeaba con la palmeta la ropa! Debía ser una de las pocas personas que respe taba, después de mi madrina Nélida, quien llegaba sacudiendo la fusta contra sus pantalones cuando volvía de la olería, la fábrica de ladrillos que quedaba a buena distancia de la casa, Nélida llamaba a su fusta, el comisario, vanos esfuerzos para darme miedo.
¡Cuánto los amé! Ambrosia, los peoncitos que se criaban sin madre a la buena de Dios y de la casa. No había Pombero ni remolinos que me detuvieran al mediodía, estropeando la siesta de la abuela. Lilú! Lilú ¡! ¡Por donde anda esa gurisita! ¡Por Dios igual a la madre!
Como un escuerzo colgaban mis patas flacas, descalza, en enagua desde la horqueta de algún árbol Lilú! Lilú. Gritaba mi abuela, mientras yo me reía en silencio
Con los años cada vez me sentí mas cercana, mi pertenencia a ese mundo de mujeres fuertes que componían, mi familia materna.
La idea de la tía que era oradora de barricada del PC me deslumbraba, que dejaban sus maridos, me deliraba, ningún hombre se atrevió a desafiarlas, ni siquiera mi padre que era muy dominante, a sus enojos mi madre o sus hermanas contestaban con una carca jada. Pasando del reto a la pura chanza.
Pienso en mis hijas ahora y las veo de la misma casta, seguras, independientes. Como el
Urunday decía mi abuelo.
Los años me fueron despidiendo de Corrientes, muchas veces intenté volver pero fui cobarde, tuve miedo que nada de eso fuera verdad, ni el estanque, ni el pombero, ni los paraísos enormes que cobijaban la siesta, nada podría ser mas cierto que mi memoria.
Ahora son mis hijas las que descubren las semejanzas, ¡que parecida a tu madre! No por halago sino por las manías, el té de las madrugadas, la robe de chambre y diría yo el pensamiento tan libre de mi madre.
¿Será cierto? ¿Tanto? Por suerte no tomo Nestum ni como pollo con manzanas casi todos los días, directamente salto las comidas o las cambio de tiempo, ¿será cierto? digo dudosa.
Hasta encontrar cotidiano e irrepetible, en mis noches de libros e insomnios, sobre la mesa de luz un vaso y… ¡La sonrisa de mamá!
En el soleado y frío otoño de Cruz Chica
Mayo 20 del 2l12
jueves, 17 de mayo de 2012
El SÍNDROME DEL MIEMBRO FANTASMA
De Silvina Grimaldi Bonin
Vos no estás. Ya no estás, y sin embargo,
tengo plena convicción de que te toco,
(no te miento) me parece que te toco
a pesar de lo real de este letargo.
No es un acto de cordura, me hago cargo,
y declaro en este verso medio loco,
que no estás, que ya no estás, y sin embargo,
yo te busco entre las sombras y te toco…
Interpreto que será porque no puedo
aceptar que me dejaste, que te fuiste
sin siquiera confesar que me quisiste
o gritándome que no; y en este enredo
de ignorancia y confusión no encuentro un poco
de consuelo que me endulce el trago amargo
porque sé que ya no estás… y sin embargo…
yo te busco entre las sombras, y te toco.
TEXTOS:
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miércoles, 16 de mayo de 2012
Palabras Reen
De Flavia Stremel
Nuestro encuentro fue luz para los dos. Un par de almas que se enfrentan con la mirada y se reconocen en la multitud. Dios sabe que luchamos por no acercarnos, pero el destino lo impidió. Fue un encontronazo, un choque de planetas: inevitable, majestuoso, incandescente que nos hizo pensar sólo en el presente, sin medir consecuencias. No importaba el paso del tiempo. Siempre éramos los mismos: las mismas ansias, la misma explosión.
El desencuentro fue rápido (¿o fue un desencuentro en cuotas y yo sólo sentí el último pago?) Digamos "un final con puntos suspensivos..." sin adioses, sin abrazos ni besos de despedidas. ¿Será este reencuentro una despedida tardía para rellenar después de los tres puntos y escribir el punto final?
No, no te alejes pensando que te haré reproches o te agobiaré con preguntas. Tampoco vos preguntes ni recrimines. Para qué ahora saber los motivos. Para qué ahora conocer por qué no nos buscamos, cuando antes los encuentros eran fáciles, requeridos, deseados... no importaba el tiempo. No importaban los demás. Sólo nuestras ganas. Nuestra necesidad del otro. Vos sabías que yo siempre estaba esperándote. Yo sabía que vos siempre estabas buscándome. Para qué preguntar ahora:"¿me extrañaste?, ¿pensaste en mi? ¿Me necesitaste tanto que ahogaste mi nombre contra la almohada como hice yo?" No tiene sentido mirar hacia atrás. Demasiado tiempo. Imposible recuperarlo sin lastimarnos.
Debo advertirte: no soy la misma (como seguramente vos no serás el mismo). Mi cuerpo y mi alma han madurado. ¿Reaccionarán como antes cuando te encuentren? Mi ritmo cardíaco ¿volverá a acelerarse sólo con tu presencia? Mi respiración, ¿volverá a entrecortarse con tu mirada? ¿Volverá el rubor a mis mejillas? ¿Los escalofríos en la piel? ¿Volverá a padecer mi cuerpo bajo tus caricias? ¿Encajaré como antes en tus abrazos? ¿Podremos fundirnos como antes en un beso eterno? ¿Podremos hablarnos, como antes, sin palabras? ¿Se dilataran tus pupilas frente a mí? ¿Se erizará tu piel bajo mis caricias? ¿Se tensarán tus músculos con mis susurros? ¿Dejará de existir el tiempo en este reencuentro como se diluía en los encuentros, como se detuvo en el desencuentro?
¡Cuántas dudas! ¡Bastarían dos minutos frente a frente para evacuarlas!!
Mejor no.
Mejor dejá.
Mi espíritu de supervivencia es más fuerte que mi curiosidad
martes, 15 de mayo de 2012
POEMA PARA TU ALMA...
I
Porque no estaba prohibido,
yo abusé de las palabras,
agradeciéndole a Dios
la herramienta que me daba.
(Cuando el destino te niega
de plano las otras armas,
nada mejor que diez dedos
¨versorragiando¨* a sus anchas…)
II
Y por llegar a tu orilla
logré soltar las amarras,
¡en mi vida había nadado
en mares de olas tan altas…!
A mi vieja por testigo,
llamaría, si escucharas...
para decir que de chica
me ahogaba en un vaso de agua.
III
Y así fue… que fui a tu puerto
desafiando las distancias
y con la misma entereza
con la que Ulises fue a Itaca.
Homero no exageró
en ninguna de esas páginas…
hay amores que te inyectan
coraje, energía, ¡ alas !
IV
En fin, como te decía,
yo abusé de las palabras,
y en ese uso y abuso,
nadie me puso una traba.
Ni el mundo, por no enterarse,
ni vos, por pura desgana.
(Nadie sale a frenar olas
si no azotan su comarca...)
V
PERO el precio por gastar
este recurso a mansalva,
fue comprender que: no es bueno
confundir letras con balas,
que no he encontrado las justas
para tumbarte las vallas,
y aunque ¨infinītus¨ porfié…
no fui capaz de inventarlas.
VI
Que la poesía es apenas
el eco de una guitarra,
que si no tiene las cuerdas
ni la madera…¡se apaga!
Que no he encontrado el soneto
ni la décima bizarra,
que de mi pluma naciera,
para romper tu coraza.
VII
Que tu laurel, que tu premio,
¡que esa magnífica palma!
deben estar destinados
al buen hacer de otra dama.
Que ella quizás no combine
media frase sin pifiarla,
pero te encuentre la vuelta...
y vos le entregues el alma.
VIII
(Por lo que… dando ya término
a este romance con máculas)
quería manifestarte,
por si alguna vez dudaras
¡que no existe otro tesoro!
más precioso que tu alma.
Y que si otra consigue
distinción de tal escala,
¡la obligues! (serenamente…)
con sangre y vida a cuidarla,
y a darle el valor que tiene
-so pena- de arrebatársela.
IX
Y que si acaso ésto ocurre,
(Dios no apruebe tal desgracia…) =)
me avises a mí en el acto,
¡para QUE VUELVA A LA CARGA!
Es una lástima, che...
que habiendo tantas palabras,
yo no haya dado en las justas
para llegar a tu alma...
SIL
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viernes, 11 de mayo de 2012
Una vez más
de Natalia Spina
Explotan estridentes sobre los pisos de polvo, los chorros plateados de la lluvia de hoy. Furiosos, desolados, vengativos, inmaduros. El techo es más que nunca de dos aguas. Las tejas rotas se abren más, quiebran al resto. Se esconden los pájaros, las arañas y murciélagos. Quedan enfrentados en la escena, sólo la lluvia y el suelo.
La tierra, tiesa, no tiene escape. Ha habido mucha sequía, no es fácil que el agua la traspase.
La lluvia, indignada, con puño cerrado, golpetea y, en vano, se amontona haciendo charcos.
El peso del agua insiste. El charco al no penetrar, se ensancha. La tierra resiste el duelo.
–¡Te fuiste a otros campos, hace mucho tiempo!-grita la tierra- No importa si fue el sol o el viento. Los brotes que engendraba, se han quemado. Me he vuelto escama. Solo soy arrugas. Polvo de raíces me ha quedado, tirado sobre las piedras, ensuciando el monte, y ¡vos querés volver a despertar mi aroma! Alguna vez… ¿te has evaporado? ¿Te has convertido en hielo????
La cortina de agua, rompe en llanto. Aúlla a chorros. Salpica. Pero no llega. No puede. No debe. De momento, toca algo. Una herida mortal. Un surco. Una arteria gris, amputada.
Puede empezar de nuevo.
Los truenos lo acompañan, un rayo lo introduce.
La tierra, invadida, se estremece.
El brazo del agua, en llovizna, acaricia la grieta.
Y ella, cierra los ojos. Adentro, no al ras. Sólo adentro. Donde no sabe por qué sigue viva.
La humedad avanza despacito.
Recorre canales, eriza raíces, penetra los huecos.
-Aunque sea sólo un día…-se ruega a sí misma.
Y se deja, se deja y se deja; convertir en barro… nuevamente.
miércoles, 9 de mayo de 2012
HERMANAS EN LA DESGRACIA
De Silvina Grimaldi Bonin
I
Nada hay más irracional
que una fémina celosa,
ni una nube procelosa,
ni el más crudo temporal.
Porque los celos son sal
sobre una herida sangrante,
que va empeorando el talante
cuanto más terreno apura,
doliendo mientras supura,
sin amainar un instante.
II
Yo declaro con certeza
y sin reparos, que aquí:
¨Ninguno alega por sí,
ni modera la cabeza
cuando algún celo le empieza
a taladrar el cerebro¨,
y aunque algunos (como Pedro)
lo puedan negar tres veces,
muy pronto sabrán con creces
que nadie enfrena ese medro.
III
¡Hondo el pesar que me agravia…!
oficiando de voyeur
y protestando por ver
cómo zafo de la rabia.
¿Y vos? Fresquito y en Babia,
puesto a cazar mariposas
con rubias aparatosas,
¡haciendo el galán y el pavo!
sin medir el menoscabo
que me causan esas cosas.
IV
En fin, es más de lo mismo,
pero no menos tortuoso,
porque el mal, cuando es añoso,
va agigantando su abismo.
Y en mi amor no hay egoísmo
pero hay celos desbocados,
ya que el peor de mis pecados
no es ¨no haber sido feliz¨…
¡Es dejar que ella en un tris
te coma en cuatro bocados!
V
Sin embargo a esa chirusa…
no he apuntado mi fusil,
ni disparado un misíl
justo al medio de la trusa.
Y aunque ésto te suene a excusa,
patraña o vil cobardía,
me mueve una simpatía
extraña hacia su persona,
porque está en la misma lona
que quién firma esta herejía.
VI
Y colijo que es ¨gauchita¨,
sufre CASI como yo,
y si ACASO te ama, no
debo juzgarla en su cuita.
Seguramente la irrita
verte con otra flirteando,
y andará necesitando
de una hermana que la escuche
y el piso no le serruche
por andarte disputando.
VII
Y quizás… ¿? también te adora…
(¡NO COMO YO, por supuesto!)
pero puesto en claro ésto,
digamos que a esa señora
y a mí, nos dará la hora
de compartir un diván
terapéutico al que van
las mujeres cuyo nombre
se despeña tras de un hombre
que da piedra en vez de pan.
VIII
¿Y el trofeo por quererte?
También lo compartiremos,
de plata y oro : DOS REMOS,
en mérito a padecerte.
Y desde aquí hasta la muerte,
(dos rubias con pertinacia)
nos unirá la desgracia;
será bandera, hermandad,
buen símbolo de amistad
y loable verbigracia.
IX
Y a la Derecha del Padre,
nos sentaremos un día,
para escribirte poesía,
celándote con desmadre,
aunque al propio Dios taladre
la paciencia si le insisten
que amores así se visten
sólo con mantas virtuosas,
pues las que nacen celosas
¡ni cuando mueren! desisten.
X
Nada hay más irracional
que una fémina celosa,
ni una nube procelosa,
ni el más crudo temporal...
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sábado, 5 de mayo de 2012
MIRADA DE NIÑA, SENTIMIENTOS DE ADULTA
Transcurría una etapa de mucha incertidumbre, de ver como llegaban momentos que nos daban un boleto hacia el ser más maduro, al de los yo soy más grande, el de los yo tengo que hacer…
Transcurría una etapa donde crecía con libertades limitadas, ya que estaba sola a cargo de una responsabilidad que no debía tener, eran momentos de estar acompañados, guiados, protegidos si se quiere… pero no, todo sucedía muy rápido, a pasos acelerados y con toda la presión de que todo estuviese en orden, bien, el tema de no defraudar a los que habían puesto en su confianza lo que quedaba y que debía estar protegido y no era precisamente ella…
Transcurría una etapa en la que una debía disfrutar, pero se sumaba el debo hacer o estar por que sino…
No podía caminar errada, debía sostener noches largas, días difíciles, responsabilidades no merecidas todavía…
Transcurrían esos momentos llenos de personas ajenas a tu vida, pero que estaban muy dentro de ella, ya que compartían cada instante, tapando los faltantes, esperando la llegada, para que sus caras fueran de satisfacción más no de desaprobación, era la cuota para poder seguir adelante… eran los ojos expectantes que esperaban la aprobación de esa adulta niña, que sola a su manera fue moldeándose…
Transcurrían esos días en los que ya no quería ser tan adulta, solo ser una niña sin dar exámenes diarios, sin estar esperando esa mirada de todo está bien… de esconder sentimientos que dentro suyo crecían sin poder ser expresados, ni contados, solo guardados, que con el solo hecho de imaginarse expresarlos comprimía su pecho, esas confrontaciones del quiero y el no debo.
Taller con CRISTINA LOZA
sábado, 28 de abril de 2012
Miedo
De Lucrecia Martínez Nogueras
Algo que no te deja avanzar, mirar o probar..
Algo que si estuviera salpicado de un poco de aventura dejaría ver hasta lo mas profundo de lo que anhelamos
Animarse ?
Si claro , animarse es no tener miedo
Es traspasarlo, cerrar los ojos y dar un paso , ese paso que nos traba y nos traba y que tantas veces nos deja sin saber del todo que era lo que realmente estábamos buscando.
Ya no mas miedos
Ya no mas trabas a mis ojos y voluntad
Bienvenida la vida para gozarla día a día
En cada mirada, cada caricia y cada comida compartida , cada beso , cada flor ,
cada paso que nunca mas
dejare de dar.
Algo que no te deja avanzar, mirar o probar..
Algo que si estuviera salpicado de un poco de aventura dejaría ver hasta lo mas profundo de lo que anhelamos
Animarse ?
Si claro , animarse es no tener miedo
Es traspasarlo, cerrar los ojos y dar un paso , ese paso que nos traba y nos traba y que tantas veces nos deja sin saber del todo que era lo que realmente estábamos buscando.
Ya no mas miedos
Ya no mas trabas a mis ojos y voluntad
Bienvenida la vida para gozarla día a día
En cada mirada, cada caricia y cada comida compartida , cada beso , cada flor ,
cada paso que nunca mas
dejare de dar.
Aity Watuy
De Atiy Watuy
Rápidamente la hechicera de la tribu, juntó sus cosas y subió a la montaña, por fin las nubes habían dejado a la vista una hermosa luna llena, era tiempo de rezos, de ofrecer...
Caminó horas por la montaña, como siempre hacia, mientras se iba haciendo de noche juntando a la luz de la hermosa luna, las hierbas que encontraba y servían para sanar.
Venia de un linaje de hechiceras, su madre, su abuela, le habían pasado el conocimiento de las hierbas, la nombraron hechicera a los 17 años, cuando sin quererlo tuvo la valentía de acompañar un parto, acompañar la llegada de una nueva vida era por excelencia tarea de las hechiceras.
Atiy no pensó que tan rápido su madre la convertiría en Hechicera; su nombre (Poder del Alma) le había sido dado a los dos años de nacer, cuando ella, mas rápido que ningún otro niño de la tribu comenzó a hablar; pero jamás se sintió con poderes extraordinarios.
En el parto de su amiga, ella sintió que sabía exactamente lo que tenia que hacer, y decir, una voz interior le hablaba todo el tiempo, jamás tuvo miedo en las casi 20 horas que duró el trabajo de parto y nacimiento. Atiy podía hablar con el bebé por nacer y saber que estaba bien.
Cuando su madre murió se convirtió oficialmente en la hechicera de la tribu, y si bien su madre no había terminado de darle toda su formación del conocimiento de las plantas y los rituales, Atiy sabía mas por intuición, por lo que se acordaba de su niñez que por lo que necesitó que su madre le transmitiera, como si el conocimiento ancestral estuviera ahí esperando por ella.
Por ejemplo subir a la montaña para los rezos de luna llena eran funciones exclusivas de su madre, Atiy podría haberla acompañado pero su madre enfermó de pronto y no tuvieron oportunidad, no hubo hierba que pudiera detenerla en la tierra.
Así que Atiy subía esta primera vez a la montaña sin saber muy bien que es lo que tenia que hacer, una vez más confiando en su intuición, en su voz interior, en el Gran Espíritu, los cuatro vientos, la abuela luna y la tierra misma; porque todas estas presencias sentía Atiy.
La Luna por fin se elevó en el cielo, Atiy ya permanecía sentada al lado del sabio fuego, esperando la señal de los pájaros de la noche para comenzar su ceremonia; y cuando estos por fin se hicieron presentes, empezó a cantar, primero con una voz suave y fue repitiendo su rezo cada vez mas fuerte y mas fuerte...ella tenia recuerdos de haber escuchado este canto las noches de luna llena cuando su madre subía a la montaña, reconocía la voz de su madre, reconocía el rezo aún cuando los de la tribu le aseguraban que nada podía escucharse.
Desenredó la bolsa donde guardaba el tabaco, lo ofreció a los cuatro vientos, a la tierra y al cielo...y casi como en trance de pronto sintió que ella misma se convertía en la tierra, se fundía en la montaña, y al mismo tiempo se iluminaba con la luz de la luna; miró la luna y no pudo distinguirla porque ELLA era la luna, miró el fuego en medio de algo que logró reconocer como miedo y en ese momento se dio cuenta que ELLA era el fuego, que ardía como fuego, y que como nunca antes entendía...entendía el sentido de la vida, entendía cuando su madre le decía que ELLA al igual que todos los seres eran también GRAN ESPÍRITU.
Este nuevo entendimiento rápidamente la sacó de su trance, y de su rezo, y de la noche; porque de repente la luna se había ido y comenzaba a amanecer...
Juntó sus cosas, apagó el fuego, cerró el circulo de poder con tabaco, agradeció a los cuatro vientos, a la abuela luna, y al abuelo sol ahora saliendo, saludó a la tierra, a las piedras, y a todos los seres del universo, se sintió GRAN ESPÍRITU y bajó muy despacio por la montaña... masticando coca para pensar su nuevo entender...
Al llegar con los demás, ordenó que por hoy no la molesten, necesitaba descansar.
Rápidamente la hechicera de la tribu, juntó sus cosas y subió a la montaña, por fin las nubes habían dejado a la vista una hermosa luna llena, era tiempo de rezos, de ofrecer...
Caminó horas por la montaña, como siempre hacia, mientras se iba haciendo de noche juntando a la luz de la hermosa luna, las hierbas que encontraba y servían para sanar.
Venia de un linaje de hechiceras, su madre, su abuela, le habían pasado el conocimiento de las hierbas, la nombraron hechicera a los 17 años, cuando sin quererlo tuvo la valentía de acompañar un parto, acompañar la llegada de una nueva vida era por excelencia tarea de las hechiceras.
Atiy no pensó que tan rápido su madre la convertiría en Hechicera; su nombre (Poder del Alma) le había sido dado a los dos años de nacer, cuando ella, mas rápido que ningún otro niño de la tribu comenzó a hablar; pero jamás se sintió con poderes extraordinarios.
En el parto de su amiga, ella sintió que sabía exactamente lo que tenia que hacer, y decir, una voz interior le hablaba todo el tiempo, jamás tuvo miedo en las casi 20 horas que duró el trabajo de parto y nacimiento. Atiy podía hablar con el bebé por nacer y saber que estaba bien.
Cuando su madre murió se convirtió oficialmente en la hechicera de la tribu, y si bien su madre no había terminado de darle toda su formación del conocimiento de las plantas y los rituales, Atiy sabía mas por intuición, por lo que se acordaba de su niñez que por lo que necesitó que su madre le transmitiera, como si el conocimiento ancestral estuviera ahí esperando por ella.
Por ejemplo subir a la montaña para los rezos de luna llena eran funciones exclusivas de su madre, Atiy podría haberla acompañado pero su madre enfermó de pronto y no tuvieron oportunidad, no hubo hierba que pudiera detenerla en la tierra.
Así que Atiy subía esta primera vez a la montaña sin saber muy bien que es lo que tenia que hacer, una vez más confiando en su intuición, en su voz interior, en el Gran Espíritu, los cuatro vientos, la abuela luna y la tierra misma; porque todas estas presencias sentía Atiy.
La Luna por fin se elevó en el cielo, Atiy ya permanecía sentada al lado del sabio fuego, esperando la señal de los pájaros de la noche para comenzar su ceremonia; y cuando estos por fin se hicieron presentes, empezó a cantar, primero con una voz suave y fue repitiendo su rezo cada vez mas fuerte y mas fuerte...ella tenia recuerdos de haber escuchado este canto las noches de luna llena cuando su madre subía a la montaña, reconocía la voz de su madre, reconocía el rezo aún cuando los de la tribu le aseguraban que nada podía escucharse.
Desenredó la bolsa donde guardaba el tabaco, lo ofreció a los cuatro vientos, a la tierra y al cielo...y casi como en trance de pronto sintió que ella misma se convertía en la tierra, se fundía en la montaña, y al mismo tiempo se iluminaba con la luz de la luna; miró la luna y no pudo distinguirla porque ELLA era la luna, miró el fuego en medio de algo que logró reconocer como miedo y en ese momento se dio cuenta que ELLA era el fuego, que ardía como fuego, y que como nunca antes entendía...entendía el sentido de la vida, entendía cuando su madre le decía que ELLA al igual que todos los seres eran también GRAN ESPÍRITU.
Este nuevo entendimiento rápidamente la sacó de su trance, y de su rezo, y de la noche; porque de repente la luna se había ido y comenzaba a amanecer...
Juntó sus cosas, apagó el fuego, cerró el circulo de poder con tabaco, agradeció a los cuatro vientos, a la abuela luna, y al abuelo sol ahora saliendo, saludó a la tierra, a las piedras, y a todos los seres del universo, se sintió GRAN ESPÍRITU y bajó muy despacio por la montaña... masticando coca para pensar su nuevo entender...
Al llegar con los demás, ordenó que por hoy no la molesten, necesitaba descansar.
jueves, 26 de abril de 2012
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